Diplomado en Aeromedicina
Generación VI



Quemaduras.

Introducción.

En el área pre hospitalaria es común encontrarnos con emergencias en donde tenemos presentes lesiones por quemaduras, por este motivo debemos tener claro todo lo que una lesión de este tipo implica.

Las quemaduras son lesiones producidas en los tejidos debido a la exposición de los mismos al calor, sustancias químicas, electricidad, radiación, humo, etc. Este tipo de lesiones causan la alteración de la circulación sistémica debido a la pérdida de la integridad de la pared vascular, que divide el compartimento intravascular del intersticial, generando pérdida del volumen plasmático y aumento del líquido extracelular. (edema de la herida e hipovolemia sistémica).

Dentro del manejo pre hospitalario es necesario recordar que debemos valorar al paciente de manera sistémica, identificando las lesiones que ponen en riesgo la vida del mismo en el orden de importancia ya definido (X,A,B,C,D,E), solventando adecuadamente según sea necesario cada uno de estos puntos. Es indispensable tener presente que nuestro paciente puede tener traumatismos vinculados a la quemadura y que la quemadura en sí no representa una amenaza inmediata para la vida del paciente.

Características, Evaluación, Tratamiento

Una lesión por quemadura se produce por calor el cual puede dañar desde la piel hasta el hueso del paciente, el nivel del daño depende algunos factores, entre ellos fuente de calor, tiempo de exposición, temperatura, extensión, etc. Se pueden presentar dos tipos de lesiones; inmediata (la que ocurre el momento de la exposición) y diferida (producida por una reanimación inadecuada).

Las quemaduras por su profundidad pueden ser:

Superficiales. - afectan solo a la epidermis, son rojas, dolorosas y no se incluyen cuando se calcula el porcentaje de superficie corporal quemada y la reanimación con líquidos.

De espesor parcial. - o de segundo grado, afectan la epidermis y porciones variables de la dermis superficial o profunda, presenta ampollas, es dolorosa y la superficie de la herida es brillante, el riego sanguíneo en esta quemadura está comprometido, generalmente cicatriza a las tres semanas.

De espesor completo. - o de tercer grado, ocasiona una destrucción total de la epidermis y la dermis, es gruesa, seca, blanda genera una escara, el paciente presenta grados variables de dolor.

Subdermica. – de cuarto grado, afecta también la grasa, los músculos, huesos y órganos internos subyacentes, presentan daño tisular profundo.

Dentro de la evaluación general, como en cualquier paciente producto de trauma debemos realizar primero la evaluación primaria del mismo X, A, B, C, D, E, resolviendo cualquier problema que se presente en el transcurso de la misma. En X, haremos hincapié en evaluar también la existencia de una posible hemorragia interna. En A, verificamos la posibilidad de quemadura de la vía aérea generalmente por inhalación de humo, (sus signos son tardíos) reevaluando periódicamente, considerar de ser necesario intubación endotraqueal. En B, evaluamos estigma de trauma, simetría, esfuerzo respiratorio, auscultación, para descartar cualquier trauma torácico. En C, evaluamos la presencia de alguna quemadura circunferencial, valoración de presión arterial, canalización venosa del paciente, si existen lesiones mayores al 20% de la superficie corporal total debemos proveer una velocidad de flujo alta. En D, verificamos la posibilidad de déficit neurológico por inhalación de sustancias tóxicas. En E, exposición total del paciente con control de la temperatura (un paciente con quemaduras extensas no puede retener el calor de su propio cuerpo y es muy propenso a la hipotermia), aplicar varias capas de vendajes y mantener el ambiente tibio.

Para calcular la superficie corporal quemada se utiliza ampliamente la regla de los nueves de acuerdo a la siguiente interpretación; cabe recalcar que la misma varía de acuerdo a la edad del paciente.






  

Previo a movilizar al paciente hacia la casa de salud en primer lugar es necesario detener la quemadura para lo cual se irriga al paciente con abundante agua a temperatura ambiente, después de esto debemos cubrir la zona o zonas afectadas con apósitos secos y estériles, sin olvidar cubrir al paciente para mantener una temperatura corporal adecuada, el objetivo de la reanimación con líquidos del paciente quemado es calcular y restituir lo que el paciente ha perdido y va a perder durante las primeras 24 horas, para esto la solución utilizada preferentemente debe ser Lactato de Ringer ya que el cloruro de sodio en grandes cantidades puede producir acidosis hiperclorémica (por la gran cantidad de cloro), al calcular la cantidad de solución una de nuestras opciones puede ser utilizar la regla de los diez, la que se aplica en pacientes de 40 a 70kg de peso, esta regla dice; el porcentaje de superficie corporal quemada se redondea al múltiplo de 10 más próximo y se multiplica por 10 obteniendo el número de Ml hora de solución, si el peso del paciente es superior a 70kg por cada 10 kg sobre 70 administramos 100 ml extra por hora, al tratar un paciente pediátrico menor a 40kg debemos recordar que la pérdida de líquido en estos pacientes es mayor podemos usar en este caso 20ml por kg de peso perdido, el fentanilo o la morfina son los medicamentos de elección para controlar el dolor.

Conclusión.

Los pacientes producto de quemaduras necesitan una evaluación y tratamiento integral, no debemos dejar que nuestra atención se desvié de lo realmente importante, recordar siempre que lo más probable es que este paciente quemado presente también otro tipo de trauma.

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